Música y músicos en Lanzarote, mucho talento, pocas posibilidades.

La isla de Lanzarote tiene recursos suficientes, ya sea desde las infraestructuras y los contratos con empresas de sonido e iluminación que tienen el Cabildo de Lanzarote y los Ayuntamientos, hasta los espacios (espectaculares algunos) para realizar conciertos.

Pero los grupos locales y los músicos llegados de todo el mundo, se las ven negras en esto de participar en cualquier evento cultural en Lanzarote.

Muchos, para tener una entrada estable, tienen que trabajar en hoteles, representados por agencias que se llevan gran parte de las ganancias por conseguirles contratos que nunca son fijos.

Los artistas profesionales, se preguntan por qué no pueden hablar en un lenguaje común con los funcionarios encargados de los eventos culturales, que parecen estar formados en otras disciplinas, pero no en las cuestiones de las que precisamente tienen que ocuparse. No se entienden entre ellos y muchos proyectos presentados quedan en la nada.

Algunos bares y locales en los que se podrían dar conciertos, tienen problemas con los permisos y se ven amenazados por posibles multas.

El maravilloso escenario del Reducto, frente al Gran Hotel de Arrecife, brilla por su inactividad, hay teatros enteros construídos dentro de asociaciones de vecinos, con parrilas de iluminación montadas y equipos de sonido de última generación (que alguna vez se compraron con el dinero de los contribuyentes) llenándose de polvo en los depósitos. Salas enteras sin utilizar, espacios culturales que se usan para jugar a las cartas y para hacer una barbacoa de vez en cuando.

Cuando viajo a otros destinos tan turísticos como Lanzarote, veo que en las calles, en las plazas y en todo espacio que pueda abarcar un evento musical, una representación teatral, una batucada, un grupo de danza en acción, es aprovechado al máximo: no sólo por la importancia que ésto tiene para mantener una ciudad o cualquier localidad viva y con movimiento e interés para quienes la visitan, sino también para albergar un patrimonio que nos pertenece a todos y que nos ayuda a vivir: el arte, la cultura.

En los últimos años, hubo un repuntón y era muy esperado, ya que eventos como el Festival de Jazz de Heineken o el añorado Festival de Música Visual, han sido desintegrados quién sabe por qué cuestiones.
Se nota más movimiento y es gracias al esfuerzo de los mismos artistas: no se vé una intención muy clara en cuanto a apoyar desde las instituciones que los músicos tengan sus espacios.

Oscar Tiene Alas
, ya tiene claro que los festivales los tienen que organizar los mismos músicos. Este chico se mueve, va, pide, habla, hace y algo consigue para su música Indie.
De hecho, puso todo su empeño en el III Festival Costa de Músicas que podremos disfrutar este fin de semana, el viernes 26 y sábado 27 de Septiembre en la Playa Bastián de Costa Teguise.

También se nota una disidencia importante en los grupos tradicionales, que se están quedando sin gente. Grupos de música y danzas canarias que no consiguen tener un trabajo sostenido como para mantener unidos a sus miembros, y por lo tanto mantener las tradiciones, enseñarlas a los más jóvenes.

¿ A qué se debe este desinterés por la cultura ?

Porque para otras islas y destinos turísticos es un negocio, y de los buenos.
Insisto en que no faltan recursos. Los centros de información turística de Lanzarote deberían estar plagados de panfletos, pósters y afiches de todo tipo anunciando eventos culturales. Pero en realidad son escasos.

Los teatros deberían dar funciones durante todo el año, ya que se ha demostrado que la gente va, paga entrada y llena las salas. Hay hambre de cultura, sino lo crees, haber visto el primer evento que organizó Saramago: no cabía un alfiler en su biblioteca y se respiraba un aire de alivio y de placer inmenso al verlo conversar con la viuda de Borges.

El resultado es que muchos músicos y artistas se ven obligados a salir de la isla para poder trabajar.

Los profesionales del turismo que trabajan en las instituciones de los destinos turísticos más visitados del mundo, tienen clarísimo que la música, la danza y el teatro en las calles y los festivales que se sostienen en el tiempo, convocan, reúnen y logran interesar a más visitantes año a año.
Pero además tienen claro de que se trata de un negocio que aporta ganancias importantes a todo nivel.

Los turistas que vienen a Lanzarote están interesados en ver algo más de lo que les muestran en los hoteles: los shows de los hoteles son en general tributos a artistas internacionales, shows que pueden verse en cualquier ciudad. Los que vienen a Lanzarote quieren ver qué música se hace aquí. Pero no se enteran. Andan preguntando porque no se enteran de los eventos. Los pósters la mayoría de las veces sólo están en español...

Muchos músicos me han confesado que han abandonado proyectos por lo desgastante que es el sólo proponerlos a las instituciones. Otros, que los contratos que se le pagan a los músicos en los hoteles son vergonzosos para cualquier profesional. He visto cerrar dos academias y del Conservatorio de Música, ni hablar, lo que sufren quienes trabajan allí desde hace años.

¿Qué pasa con tanto talento y tantos recursos desperdiciados?

Aquí va mi voto a cualquier político que se atreva a considerar a los músicos y a los artistas como un capital rentable, a aquél que abra los ojos y VEA: porque los festivales bien gestionados son un chollo para cualquier destino turístico. ¿A qué esperan para morder de tan jugosa manzana?

Un abrazo a todos los músicos de Lanzarote, que los hay muy buenos.