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Historia de Lanzarote. Los Marquesados y la vida feudal.

Cuando leemos a los historiadores, como Viera y Clavijo sobre el pasado de nuestra isla, descubrimos que fue muy duro, plagado de combates entre señores feudales, invasiones inglesas, rencillas moriscas y ataques de piratas.
Hurgando en la historia de Lanzarote, encontramos a Don Agustín de Herrera, primer Marqués de la isla, cuya gesta y amoríos bien nos cuenta Antonio María Manrique, en un libro publicado en Cuba en el año 1889.
Vivía en la isla una tal Doña Bernardina de Cabrera, casada con el genovés Teodoro Espelta. El Marqués desbordaba de pasión por esta dama y la visitaba frecuentemente a escondidas, a tal punto que un día tuvo que hacer un agujero en la pared para escapar de su padre Don Luis De León. Corría el año 1566, cuando Bernardina se encontraba encinta y con antojos.
Un cargemanto había llegado de Madeira, y se le antojaron frutas, así que envió a su marido a por ellas, pero éste apareció muerto misteriosamente en su propia casa y sin heridas visibles.
Las dos hijas de Bernardina fueron encomendadas al Marqués, siendo Doña Constanza, la que heredó la jurisdicción alta y baja, rentas y territorio, con el título de Condesa de Lanzarote y luego se casó con Gonzalo Argote de Molina, quien más tarde se tituló Conde de Lanzarote.
La otra bastarda, Doña Juana, terminó casándose en Madeira con Don Francisco Achieli de Vasconcelos.
Argote de Molina fue a por el gobierno de Fuerteventura apoyado por el general de las Canarias Don Luis de la Cueva. Después de varias vejaciones, fue derrotado y murió más tarde en Las Palmas. Sus hijos, eligieron por apoderado a Juan Gopar pretendiendo tierras y posesiones que no consiguieron, porl oque terminaron marchando a Sevilla donde perecieron por la peste que asolaba esas regiones.
Volviendo a Don Agustín de Herrera y Rojas, primer Marqués de Lanzarote y considerado como el Alejandro de Las Canarias, éste cedió muchos territorios como El Islote de Montaña Clara, o la Vega de Tahiche o la dehesa de Ye. Los isleños solían quejarse de los tributos excesivos que cobraba el marquesado (impuesto de quintos), hasta que finalmente se sublevaron junto con los de Fuerteventura, hasta que una enfermedad crónica acabó con la vida de Herrera en Teguise el 18 de Febrero de 1598.
Su hijo le sucedió en el marquesado con Doña Mariana como tutora, un cargo que arrastraba las deudas de su padre y que el joven no supo más que aumentar durante su gestión inexperta. Su madre tampoco supo administrar el marquesado, por lo que la isla quedó desprotegida, siendo víctima de nuevos ataques de berberiscos.
El linaje de los Herrera (el escudo de la portada pertenece a esta familia), siguió adelante con un tercer marqués, saqueos de quintos, guerra de sucesión, la erupción volcánica de 1730 y una nueva irrupción de los Argelinos en la isla entre 1726 y 1749.
Seguiremos contándoles sobre la tribulada historia de Lanzarote en nuevas entradas y agradecemos sus comentarios.



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